Ficción erótica para mayores de 18 años. Todas las personas representadas son adultas; las escenas íntimas o dominantes requieren consentimiento libre y revocable.
Historia gay: entregado y tomado con dureza
Una fantasía elegida une una potente máquina sexual con entrega voluntaria, límites claros, confianza y cuidados posteriores atentos.
Contenido
- Nuestra máquina sexual favorita
- Quiero que me tomen
- Compartir el control con seguridad
- Fantasía, roles y responsabilidad
Nuestra máquina sexual favorita
Mi pareja y yo teníamos desde hacía meses una potente máquina sexual. No la veíamos como sustituto de la intimidad, sino como una herramienta precisa para fantasías que requerían un ritmo constante y un control fiable. Su peso, la carrera ajustable y los accesorios intercambiables la hacían excitante y exigían respeto.
Antes de cada sesión hablábamos de lo que deseábamos ese día. Ningún ajuste se repetía de forma automática. Revisábamos el bastidor, apretábamos las conexiones y dejábamos la parada de emergencia al alcance. Después elegíamos juntos un accesorio, comprobábamos que no tuviera daños y lo limpiábamos cuidadosamente.
Aquella noche yo quería ceder el control. Le dije que deseaba estar sujeto, abierto y tomado con fuerza, pero sin sorpresas. Acordamos de antemano la profundidad y la velocidad máximas. La palabra "rojo" significaba parar de inmediato; tres golpes firmes con mi mano libre serían la señal no verbal si hablar resultaba difícil.
Quiero que me tomen
Elegimos un accesorio liso de silicona que yo conocía bien. Mi pareja lo fijó con seguridad y probó el movimiento en el nivel mínimo mientras yo miraba. Apliqué abundante lubricante y me acomodé en el soporte acolchado. Las correas dejaban circular la sangre y tenían cierres de liberación rápida.
Me preguntó si estaba preparado. Respondí con un sí claro. Solo entonces encendió la máquina, lo bastante despacio para que pudiera adaptarme. Mantuvo una mano junto al interruptor y observó mi respiración y mi postura en lugar de limitarse a mirar la pantalla.
El ritmo aumentó poco a poco. Antes de cada subida volvió a preguntarme y yo elegí si quería continuar. Esa decisión repetida hacía que la entrega fuera real sin ser temeraria. Podía dejar que la máquina trabajara con fuerza porque una palabra o tres golpes detendrían el movimiento al instante.
Compartir el control con seguridad
Más tarde se unieron dos amigos de confianza. Ambos eran hombres adultos con experiencia, pero la experiencia no sustituía mi permiso. Repetimos las reglas: una sola persona llevaría el mando, nadie cambiaría el accesorio, la profundidad ni la velocidad máxima sin preguntar y cualquier señal de parada terminaría la escena.
Acepté expresamente que se turnaran para controlar el ritmo. El primero eligió movimientos lentos y profundos; el segundo prefirió carreras más cortas y rápidas. Cada cambio empezó con un check-in. Sus palabras provocadoras reforzaban el juego de roles, pero los ajustes siempre permanecían dentro de mis límites.
En un momento la sensación se volvió demasiado intensa y di tres golpes. El controlador paró al instante. Mi pareja soltó una correa, trajo agua y esperó a que mi respiración se calmara. Nadie intentó convencerme. Tras una pausa tranquila, pedí continuar, indiqué una velocidad inferior y di un nuevo sí inequívoco.
La parte final fue intensa, controlada y exactamente como la había pedido. Cuando dije que había terminado, el mando quedó a un lado y la máquina se detuvo. La fantasía acabó por mi decisión, no por un temporizador ni por las expectativas de los demás.
Fantasía, roles y responsabilidad
Una máquina sexual no puede detectar entumecimiento, pánico o un cambio de opinión. Quien la controla tiene una responsabilidad especial: observar, preguntar, mantener accesible la parada de emergencia y no confundir un límite programado con permiso para ignorar al usuario.
Retiramos el accesorio despacio, revisamos mi piel y mi circulación y me envolvieron en una manta caliente. Mi pareja permaneció cerca mientras nuestros amigos limpiaban el equipo según las instrucciones del fabricante. Agua, comida y una conversación tranquila me ayudaron a salir del rol.
A la mañana siguiente volvimos a hablar del bienestar físico y de las emociones. La entrega había sido poderosa porque la elegí una y otra vez y podía retirarla en cualquier segundo. Esa claridad, no la fuerza de la máquina, hizo inolvidable la fantasía.
Este relato es ficticio. En la vida real, acordad antes de usar una máquina sexual el accesorio, la profundidad y la velocidad máximas, las sujeciones, la protección, una palabra de seguridad, una señal no verbal, el acceso a la parada de emergencia y cuidados posteriores adecuados.
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Ich will ne Fickmaschine!
13. Okay, alles klar, jetzt überlege ich, mir eine Fickmaschine zu kaufen. Ich hoffe das war es, was Ihr erreichen wolltet :D Liest sich wirklich sehr gut und macht eben auch Lust das alles selber zu machen. Der Anfang ist auch tatsächlich ein bisschen wie aus dem Leben geschnitten. Auch ich wohne auf einem Dorf und hatte anfangs echt Schiss mich zu outen. Aber in der Tat habe ich meinen Lebenspartner dann fast nebenan gefunden. Ist schon echt schön erleichternd, wenn man sich outen kann und feststellt, dass ein Nachbar ebenfalls schwul ist. Wir sind jetzt schon seit 15 Jahren zusammen und denken über Heirat nach. Vielleicht schenke ich meinem Partner ja ne Fickmaschine zur Hochzeit :D
Respekt an Euch
Also an manchen Stellen musste ich ja schon ein bisschen Schmunzeln. Wo nimmt man so viel Kreativität her? Aber schon echt gut geschrieben. Hier versteht jemand sein Handwerk. Liest sich flüssig und macht natürlich auch etwas an. Erotisierend, wie es sein sollte. Ich finde es gut, dass Ihr die Geschichten hier für alle zur Verfügung stellt. Ihr könntet genauso gut Geld dafür nehmen, es von einer Bestellung oder zumindest einer Registrierung abhängig machen. Aber ihr lasst es einfach jeden Lesen, ohne zu irgendwas zu zwingen. Finde ich echt toll! Bleibt einfach, wie Ihr seid. Eure Ratgeber sind übrigens auch echt top. Ich hab hier echt schon öfter reingelesen und bin im Shop schon seit Jahren Stammkunde.